Fractura de muñeca

FRACTURA DE RADIO DISTAL (FRACTURA DE LA MUÑECA)

El radio es uno de los dos huesos que forman parte del esqueleto del antebrazo. La unión de su porción distal con la del hueso del cúbito forma la articulación radiocubital distal, llamada también muñeca. Su fractura es una de las fracturas más frecuentes, y la que mayormente ocurre en el antebrazo.

Fractura de muñeca

Una fractura de la porción distal del radio puede tener varios mecanismos de lesión, mismos que pueden originar varios tipos de fracturas. El tipo de fractura más frecuente es la fractura de Colles. Aquí el fragmento desprendido se desplaza hacia el dorso de la muñeca, otorgando a la muñeca una forma característica de “tenedor”. Normalmente el mecanismo de lesión comprende una caída desde el plano de sustentación del paciente recibiendo un golpe directo en la muñeca. En muchas ocasiones también, la lesión del hueso del radio no es aislada, ocurriendo al mismo tiempo una fractura de la porción distal del cúbito.

Deformidad en tenedor

Las fracturas tabién pueden ser:

  1. Intraarticulares. El trazo de fractura se extiende a la articulación.
  2. Extraarticulares. Cuando el trazo de fractura no se extiende a la articulación.
  3. Fractura expuesta. Cuando el fragmento óseo ocasiona una herida en la piel dejando al foco de fractura expuesto al medio ambiente. Se trata de una lesión que amerita atención quirúrgica inmediata para disminuir el riesgo de infección.
  4. Fractura multifragmentada o conminuta. El hueso se ha fracturado en varios fragmentos, cuyo tamaño y desplazamiento son variables. A mayor fragmentación, más inestable es una fractura.

Fractura intraarticular de radio distal.png

Causas

Como se mencionó anteriormente, la causa más frecuente de fractura de muñeca es una caída desde el plano de sustentación del paciente, recibiendo golpe directo en la muñeca con el antebrazo extendido. A medida que envejecen las personas, su calidad ósea disminuye, una condición muy frecuente en pacientes con osteoporosis. Esto permite que traumas de baja o inclusive de muy baja energía generen fracturas. Por supuesto, las fracturas también pueden ocurrir en personas jóvenes con huesos sanos y fuertes, siempre y cuando se deba a un trauma de mayor energía (colisiones vehiculares, caídas de grandes alturas, impactos de gran energía con objetos, etc.).

Clínica

  • El paciente puede experimentar deformidad o no de la extremidad lesionada. Normalmente deformidades severas obedecen a fracturas desplazadas y de varios fragmentos.
  • Inflamación de la muñeca, que puede asociarse a sufrimiento cutáneo.
  • Hay dolor, el cual es de intesidad variable y que incrementa con los movimientos, ocasionando que el paciente evite mover la extremidad afectada.

ATENCIÓN MEDICA

En la mayoría de los casos el paciente busca atención médica inmediata. Aunque en ocasiones, si el dolor no es muy intenso, éste podría retrasar su visita al médico hasta que se da cuenta que el dolor es persistente o incrementa en lugar de disminuir.

Se obtienen radiografías convensionales del antebrazo, las cuales deben incluir en una misma imagen o por separado a la articulación del codo. A través de este estudio el traumatólogo puede confirmar la presencia de lesión ósea, el grado de desplazamiento, su extensión, el número de fragmentos o incluso si existen lesiones asociadas distales al foco de fractura.

TRATAMIENTO

El manejo en el servicio de urgencias o en consultorio consiste en la estabilización de la fractura mediante la alíneación y colocación de una férula o un aparato braquipalmar el cual puede ser de fibra de vidrio o de yeso. El manejo del dolor es prioritario; el traumatólogo indicará el analgésico apropiado para aliviar el dolor.

Actualmente existen varias opciones de tratamiento. Éstas dependen del tipo de fractura (abierta, cerrada, número de fragmentos), edad del paciente, estado de salud general del paciente, nivel de actividad previo a la lesión del paciente, preferencia del traumatólogo.

  1. Tratamiento conservador.

Si los fragmentos óseos conservan una aceptable alineación y no presentan gran desplazamiento, se puede inmovilizar la extremidad con un aparato de fibra de vidrio o de yeso hasta que el hueso cure, alrededor de 6 a 8 semanas. Si la fractura está desplazada, puede ser necesario que el traumatólogo acomode los fragmentos mediante un proceso llamado reducción cerrada de la fractura. Actualmente es una técnica que amerita sedación del paciente por un anestesiólogo para que no le ocasione dolor. Se requerirá de un control radiográfico inmediato para asegurar una buena calidad de reducción. El traumatólogo vigilará que la consolidación llegue a su fin de manera satisfactoria mediante la monitorización seriada con radiografías. El tiempo de consolidación estimado es de 6 semanas, tiempo en el cual se puede retirar el aparato de yeso. Sin embargo el traumatólogo puede estimar conservar la inmovilización un poco más. Posterior al retiro, el paciente comienza con terapia física para recobrar la movilidad y fuerza de la extremidad afectada.

Aparato de yeso braquipalmar.png

  1. Tratamiento quirúrgico.

Cuando la fractura es inestable, presenta numerosos fragmentos o está muy desplazada, una reducción cerrada e inmovilización con un aparato de yeso podría no ser suficiente para conseguir la consolidación, ameritando un tratamiento quirúrgico. Normalmente el tratamiento quirúrgico consiste en hacer una incisión en la piel para acceder al foco de fractura y manipular directamente los fragmentos óseos y conseguir una alineación adecuada, se le conoce como reducción abierta. Existen diferentes tipos de materiales de osteosíntesis para conseguir dicho fin. Una vez más, la elección del material adecuado depende del tipo de fractura y de la preferencia del cirujano.

RAFI muñeca.png

Una fractura expuesta (herida en la piel que expone los fragmentos óseos) se considera una urgencia quirúrgica, la cual requerirá un procedimiento de desbridamiento quirúrgico y deberá instaurarse antibiótico profiláctico con el fin de reducir el riesgo de infección. El tiempo es primordial, siendo las primeras 6 horas después de la lesión el tiempo idóneo para instaurar esta terapia. El traumatólogo reducirá la fractura y la fijará con el material de osteosíntesis requerido. El periodo de consolidación puede variar de 6 a 8 semanas. Posterior a alcanzar la consolidación el paciente comienza con terapia física para rehabilitar los movimientos y fuerza de la extremidad afectada.

A pesar de conseguir la consolidación ósea, el paciente deberá esperar de 3 a 6 meses para volver a realizar ejercicios de alto impacto, dando suficiente tiempo al hueso de fortalecerse.

Normalmente la recuperación al 100% se completa en 12 meses, aunque en ocasiones el paciente refiere persistencia de leve dolor hasta 2 años después. Es importante que el paciente esté informado acerca de la existencia de dolor residual, esto puede deberse a la severidad de la fractura. Clásicamente es un dolor leve que se intensifica con el trabajo físico intenso, y no debe interferir con las actividades diarias del paciente.

 

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