INESTABILIDAD GLENOHUMERAL Información para el paciente

Inestabilidad glenohumeral

Hablamos de inestabilidad glenohumeral al antecedente de luxación glenohumeral (luxación del hombro) de repetición. Al menos 3 episodios de subluxación en 3 meses. Dedido a su anatomía y biomecánica, el hombro es una de las articulaciones más inestables, y por consiguiente una de las que más se luxan. Cerca de la mitad de todas las luxaciones que se presentan, es una luxación glenohumeral.

Entre los factores de riesgo para que se produzca esta lesión tenemos:

  • Sexo masculino
  • Edad menor de 20 años (media 19 años)
  • Deportes de contacto (fútbol, basquetbol, levantamiento de pesas, etc.)
  • Eventos traumáticos de alta energía (colisiones vehiculares)
  • Hiperlaxitud ligamentaria
  • Defectos óseos de la articulación glenohumeral (luxaciones de repetición)

El tratamiento de este padecimiento depende de la dirección de la luxación (unidireccional, bidireccional, multidireccional), duración de los síntomas (agudo, crónico o recurrente), edad (decrece con la edad), trauma que origina la inestabilidad (colisiones vehiculares, deportes de contacto, etc.), y condiciones generales del paciente (enfemedades neuromusculares, deficiencias del colágeno, padecimientos congénitos, etc.).

Existen dos tipos de trauma asociado:

  1. Macrotraumática: la luxación es ocasionada por un solo evento traumático de gran energía.
  2. Microtraumática: la luxación es ocasionada por trauma repetitivo de baja energía en los extremos del movimiento, debido a una deformidad del complejo capsulolabral. Es común la asociación de lesión del manguito rotador.

La historia clínica del paciente es de especial importancia. Las colisiones vehiculares o la práctica de deportes de contacto (trauma de alta energía) se asocian a un alto riesgo de que el paciente presente lesiones óseas de la glenoides. Cuando las lesiones son por causa microtraumática, normalmente los paciente pueden experimentar síntomas como dolor de intensidad variable, sensación de inestabilidad, e incliuso episodios de luxación mientras duermen o realizan actividades con el hombro por encima de la cabeza. Éstos últimos se asocian a defectos de la glenoides severos que ameritan tratamiento quirúrgico. Algunos pacientes reducen (recolocan) por si mismos una luxación de forma recurrente. Estos pacientes pueden presentar gran laxitud ligamentaria. Si existe alguna lesión nerviosa (no es infrecuente la lesión del nervio axilar), el paciente puede referir la presencia de una “brazo muerto”; o puede existir una lesión de manguito rotador con síntomas similares.

Exploración física

La historia clínica del paciente es escencial para orientar la exploración física. En consultorio se realizarán una serie de pruebas clínicas con el objetivo de confirmar la sospecha de inestabilidad del hombro.

Diagnóstico por imagen

Las radiografías convencionales son el primer paso para la valoración imagenológica. En ellas podemos observar datos sugerentes de inestabilidad encontrando discrepancia en las superficies articulares. Técnicas de imagen avanzada como la tomografía computada (gold standard para identificar defectos óseos glenohumerales y de cabeza humaral) y la resonancia magnética nos ayudan a confirmar el diagnóstico, describir el tipo de lesión, identificar lesiones asociadas (manguito rotador),  y planear un tratamiento.

Tratamiento

Más de cien procedimientos se han practicado a lo largo de los años para tratar la inestabilidad glenohumeral recurrente; técnicas que han sido modificadas para ofrecer al paciente el mejor resultado funcional posible. A pesar de la existencia de variadas técnicas, hoy en día no hay una que sea considerada la mejor para todos los casos. No obstante, dichos procedimientos quirurgicos deben ofrecer:

  1. Baja tasa de recurrencia de inestabilidad
  2. Baja tasa de complicaciones peri y postoperatorias
  3. Baja tasa de reoperación
  4. Mantener la movilidad de la articulación
  5. Corregir la condición patológica

Las cirugías pueden ser abiertas o artroscópicas con resultados muy comparables. Actualmente, la modalidad que evoluciona más rápido y que ofrece mayores beneficios es la vía artroscópica: plicación capsular, procedimiento de Latarjet con injerto óseo, procedimiento de remplissage.

Qué esperar de un procedimiento quirúrgico artroscópico

  • Estabilidad articular (no más episodios de subluxación o luxación)
  • Disminución del dolor
  • Corrección de patología con potencial degenerativo (artrosis, lesión de manguito rotador)
  • Menor estancia hospitalaria
  • Recuperación postquirurgica más rápida
  • Retorno a actividades cotidianas, incliuso deportivas del nivel de rendimiento  habitual del paciente
  • Menor índice de infección en comparación con procedimientos abiertos

 

Tienes dudas acerca de la inestabilidad glenohumeral o del tratamiento, ponte en contacto con nosotros. Te vamos a ayudar.

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